Queridos amigos,
Les remitimos, junto al presente correo, el boletín con las lecturas correspondientes al Domingo de hoy en que celebramos la Solemnidad de la Ascensión del Señor.
Hoy es un día para vivir, como los discípulos en alegría, porque Jesús venció a la muerte y ahora ha llegado el momento de subir al cielo, de volver a la casa del Padre. Hoy Cristo, de naturaleza divina, pero que por haberse hecho hombre lleva consigo para siempre nuestra humanidad, se convierte en el gran intercesor ante el Padre Eterno, porque conoce muy nuestras necesidades, nuestros sufrimimientos y tribulaciones. Hoy Cristo, no nos deja, al contrario; Él permanece junto a nosotros a través de su amor infinito y nos da fuerza para continuar con la misión a través del Espíritu.
Y hoy, en estos momentos de incertidumbre y violencia que estamos viviendo, hoy más que nunca, pidamos con humildad al Señor que su amor y su paz toque los corazones de quienes manejan los destinos de este país. Que la misericordia del Padre Celestial se derrame sobre esta nación para que ponga fin a esta innecesaria violencia entre hermanos que ya ha costado muchas vidas y un gran número de heridos.
Que Jesús los guarde y que su Madre, y Madre nuestra, la Santísima Virgen María nos cobije bajo su manto.
Fraternalmente en Cristo,
Marcela Kelley
Comunicaciones/Liturgia

